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Emisores del Evangelio

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 N u e s t r a s   R a í c e s  

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Hay a la mano hoy tantos libros, talleres, cursos de oración y sobre la oración que podemos encontrar; que al pensar sobre este artículo me llevó a recordar en la historia que Dios ha escrito desde la creación del mundo.

 

Vemos desde el Antiguo Testamento a hombres en continua comunicación con Dios y sus expresiones tan extraordinariamente delineadas y plasmadas en la Palabra de Dios. Hombres como Moisés, Josué, David, Isaías, Daniel. Pasamos por el Nuevo Testamento y podemos estacionarnos por muy largo tiempo en  El Gran Maestro y Salvador Jesucristo y únicamente quiero mencionar Su oración del capítulo 17 del evangelio de Juan.

 

Extraordinaria e impresionante oración por los suyos. Donde ─ después de tres años de continua enseñanza de vida, ejemplo y palabras ─ consolida con expresiones cortas, claras y llenas de amor y pasión por los suyos, el mayor ejemplo de una vida de oración.

 

Siguiendo la línea de nuestras raíces y para poder escribir algo breve sobre la oración por las misiones pensé también en todos aquellos grandes hombres de Dios después de Jesús, los Apóstoles, el inicio de la Iglesia primitiva, los hombres y mujeres que recibieron la luz del evangelio después de la llegada del Espíritu Santo. Recorriendo rápidamente los primeros siglos de la historia del Cristianismo me gustaría estacionarme muy brevemente en nuestra raíz Metodista.

 

Un recuento breve de la historia y la vida de oración de nuestros precursores nos llama a despertar como pueblo de Dios y a considerar nuestra condición actual con respecto a la oración.

 

Juan Wesley (fundador del Metodismo) nos es de gran ejemplo en cuanto a su celo por la oración y su vida de oración, y en su vida misionera.

 

Encontramos en su diario personal esta declaración de propósito: “Dedicaré una hora, mañana y tarde (sin excusa, razonamiento o pretexto), a la oración: cada una de estas horas con seriedad, fervientemente y con resolución.”  Y durante cuarenta años, día tras día, su diario comienza con la palabra “Oré”.  También terminaba con oración y durante el día la consideraba bastante importante, porque recordaba cuantas veces había orado cada día, sea cuatro o cinco o aun seis.  Se levantaba a los cuatro de la mañana para tener más tiempo a solas con Dios.

 

La primera de las siete prácticas que caracterizó nuestro movimiento metodista primitivo por Juan Wesley es:

 

Dedicarnos a la oración.  Llamó a la oración "el medio más importante para acercarse a Dios", y encontró que nuestra vida de oración constante es el primer paso necesario para ver a Dios moverse.

 

Él modeló esta convicción e hizo de la oración un sello distintivo del movimiento metodista.

 

Es interesante que durante los últimos 10 años los diferentes movimientos evangélicos han estado haciendo esfuerzos por llevar al pueblo de Dios de vuelta a nuestras raíces donde una de esta raíz extraordinaria es LA ORACION.

 

Vemos otro ejemplo en Juan Wesley quien plasmó lo que generalmente se le ha llamado como: 1753 La Oracion del Pacto de Wesley (basada en un texto puritano escrito casi 100 años antes), que ejemplifica la consagración a Dios. Tomado del Himnario Metodista Unido #607:

 

Ya no me pertenezco, sino que tuyo soy.

Ponme a Su voluntad. Y con quien Tú quieras.

Ponme a hacer, ponme a sufrir.

Déjame ser empleado por ti o echado a un lado por ti,

Exaltado por ti o abatido por ti.

Ya sea que me llenes, o que me dejes vacío.

Que tenga yo todo. O que no tenga nada.

Libre y sinceramente cedo todo a tu placer

Y disposición.

Y ahora, oh Dios glorioso y bendito,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Tú eres mío y yo, tuyo.

Que así sea.

Y que el pacto que he hecho en la tierra,

Sea ratificado en los cielos. Amén.

 

Queridos lectores recordemos, busquemos, estudiemos nuestras raíces y retomemos el poder que tenían estos gigantes de la fe para que Dios escuche nuestro clamor de corazones entregados y genuinos con el tiempo disponible para estar sobre nuestras rodillas.

 

Otra expresión que llena mi corazón y comparto de Juan Wesley: "¡Qué Dios nos mande obreros dispuestos a gastar y gastarse por sus hermanos!"

 

Cuando  vemos la historia de hombres mujeres del pasado y del presente que marcaron, y van marcando, a las generaciones, fueron y aún son, siempre y cada vez, personas de oración.  Estos por medio de la oración hicieron llegar el reino de Dios a sus círculos de influencia y aún más allá de ello; todo por medio de la oración.

 

El impacto de la iglesia primitiva que cambiaba al mundo, fue una iglesia saturada de oración, su oración continua a pesar de sus dolores, agonías, trabajos, carencias y muerte. Estudiemos cómo oraban, cuánto tiempo oraban; comparemosnos como una forma de catalizador para evaluar nuestra condición actual de oración y por qué no vemos resultados hoy como los tuvieron nuestros precursores siglos atrás.

Jesús mantuvo una vida de oración ejemplar. El hábito de la oración le ayudó a mantenerse firme en momentos difíciles y a descansar en tiempos de adversidad. A través de ella, recibió fortaleza mental, espiritual y física para enfrentar la tentación. Si Jesús buscó al Padre en oración, ¿por qué negarnos a hacer lo mismo?

 

“Todo lo que Dios hace en la tierra, lo hace en respuesta a una oración de fe”

John Wesley.

 

Oremos misionalmente.

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