Conferencia General
Provisional Mexicana

EMisión

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O b r e r o s    e n    l a    M í e s

Pastor Héctor Raúl Pérez. Abril 2019

     Siempre me he preguntado, ¿Qué mira Dios en aquellos a los que envía a las misiones? Estoy en el campo misionero desde hace casi 10 años, y todavía me siento incompetente. Ha habido resultados, hemos tenido algunas alegrías, vemos algunas vidas cambiadas; pero cuanto más logramos la tarea sigue pareciendo más y más grande. En ocasiones llegamos a sentir que es casi insignificante el cambio que logramos en una sociedad pagana, idólatra y tan resistente al evangelio que con fervor les predicamos.   

    En todo cuanto hacemos esperamos ganar almas  para  el  reino  y  hacer  discí-

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pulos firmes; hacemos “circo, maroma y teatro”, implementamos las estrategias, involucramos a los más comprometidos y nos exigimos lo mejor; y no vemos todos los resultados esperados.

     Y hay momentos en que cruza un desalentador pensamiento: no soy la persona que Dios debió enviar; no creo tener los dones y talentos necesarios para esta obra. Y pienso que otros de mis hermanos que no están en las misiones debieran estar porque son hábiles para construir nuevas relaciones; otros son tan creativos para conseguir recursos; algunos se adaptarían a la cultura en unos cuantos días cuando a mí me ha tomado años; y se me vienen a la mente hermanos tan buenos y rápidos en conducir almas a la cruz; para predicar con creatividad; para motivar a los jóvenes; o para captar la atención de la gente mayor. Entonces pienso, ¿qué miró Dios en mí?

 

     Cuando recibí el llamado a las misiones intenté ignorarlo; “pero si ya le estoy sirviendo” –pensaba-; “tengo muchos planes aún aquí” –me justificaba-. Pero en el fondo lo que había era temor por salir de esa seguridad: Pastor en una iglesia grande, Superintendente con salario; cerca de la familia y rodeado de amigos; y repentinamente el Espíritu me hizo sentir que para esto nuevo me había estado preparando; que era tiempo de “levantar la tienda” y avanzar. Cuando recibí este llamado a las misiones, ni siquiera yo mismo revisé si tenía o no los dones para responderle. Y he ido comprendiendo que Dios no me llamó por ser capaz, o por ser hábil o por virtud alguna en mí. Dios me llamó porque Él es Dios, Soberano y Señor de la obra; porque Él es Poderoso, porque

     

      Él tiene el derecho sobre mi vida. La convicción del llamado misionero no me dejaba alternativa, sólo responderle “heme aquí”. Mil dudas, mil excusas, mil obstáculos y muchas más limitaciones; pero ─sobre todo─ una profunda angustia ante el solo pensar en negarme a su llamado. Al decirle “Sí” la paz llenó mi corazón, no me preocupaba cómo lo haría, o qué enfrentaría; porque el sólo hecho de tener la convicción de la voz de Dios diciéndome: “yo estoy contigo”, me llenó de valor y seguridad.

     En las misiones Dios te exige una cuota extra de fe; Dios abre las puertas necesarias en su momento oportuno; en las misiones no vemos el panorama completo, la fe funciona como una lámpara en la oscuridad, a medida que damos pasos de fe vamos descubriendo el plan de Dios; vamos recibiendo las fuerzas y la ayuda necesarias. Los pastores verán que les sucede lo mismo en su ministerio. Pero factores como: estar distantes de tu amada familia, la cultura, las limitaciones financieras, la adaptación de la familia (les contaré algo de esto), el rechazo, la propia resistencia personal para aceptar lo que es distinto; la extrema incredulidad a causa de la oscuridad espiritual del entorno; revelan nuestras limitaciones y a veces nublan los ojos de la fe; el enemigo engaña tu mente y te hace pensar que tal vez Dios te abandonó; pero sabes que eso no pasará.

 

     Entonces debes hacer un pequeño alto;  soltarle todo a Dios en oración y dejar de buscarle lógica a las cosas; y solamente preocuparte por volver a escuchar la voz de Dios diciendo: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Is. 41:10). Innumerables veces Dios me ha hablado con este y otros textos, diciéndome que a pesar de las circunstancias, El sigue ahí; con resultados o sin ellos te sigue diciendo el Señor: “mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía…” (Is. 55:11).

 

     La familia paga el precio del llamado misionero. Al mudarnos hicimos los arreglos para que nuestros hijos continuaran sus estudios; Daniel ya no alcanzó inscripción para ingresar a Preparatoria; por un año estudió en una particular, pero al siguiente año reinició en la Escuela Nacional Preparatoria. Logramos conseguir un lugar para Sara en una primaria cercana. Sabía que, en especial a mi hija de 10 años le resultaría difícil hacer nuevas amigas, tan amigas como las que tenía; ella pensaba que sólo estaríamos unas semanas o unos meses y siempre preguntaba cuándo regresaríamos a su pueblo natal, Hermosillo. Dejó de preguntar y llegué a pensar que ya se había adaptado; hasta que cierta noche, como cinco meses después, a horas de la madrugada escuchaba sollozos, me levanté y me acerqué a su cuarto, me partió el alma y no me atreví a tocar la puerta porque no sabría cómo consolarla, regresé a mi cama llorando y rogando a Dios que nos ayudara para que ella se contentara. Por más de 2 años dejó de ser la niña feliz y platicadora, la niña de buenas notas escolares, pero paulatinamente volvió a ser ella. Son sólo pequeños sacrificios ante las grandes bendiciones que Dios ─sin saberlo nosotros─ ya tiene preparadas; actualmente ambos estudian su carrera favorita en UNAM; son parte del ministerio de alabanza en las dos iglesias que pastoreo y, aunque no son perfectos, son un medio que Dios usa para traernos muchas alegrías.

 

      La ayuda idónea es indispensable en este llamado; ni siquiera medio año hubiera aguantado sin su apoyo. No es una gran predicadora, ni protagoniza un gran liderazgo; pero ama a los niños y refleja santidad y gozo en sus relaciones; tiene siempre la palabra adecuada para motivar, la actitud de fe para ayudarme a no rendirme. No gusta de los puestos o cargos, pero cada ministerio cuenta con ella para salir adelante. Abnegada, incansable; y solo puedo pensar que Dios es su fuente inagotable de gozo.

 

      Desde que llegamos a CDMX, atendemos dos pequeñas congregaciones; y últimamente ambas se congregan en el mismo templo; contra el consejo de algunos, no las fusionamos aunque fuera más cómodo para nosotros; pero es que son tan distintas. Ambas tienen el reto de crecer, y llenar el templo; y aún de plantar otras iglesias. Tienen sus propios líderes y sus propias estrategias y metas. Siendo superintendente, salgo 1 o 2 veces por mes, estoy con los pastores y sus familias, comparto la predicación y algunos talleres para la iglesia. Regreso a casa con ganas de recuperar el tiempo para mis dos iglesias y para la familia, y a la vez con ganas de haber tenido más tiempo para pasar con mis consiervos y las iglesias del Distrito, que siempre esperan que me quede más días con ellos.

 

      Tenemos la bendición de vivir en la ciudad más grande de América; diversidad de personas y también de oportunidades; más de las que podemos atender. Recién llegados me dijo mi hijo; “vas a necesitar de muchas personas que te ayuden a evangelizar esta ciudad tan grande”; por eso estamos invirtiendo en la capacitación continua de los hermanos como de los pastores. Lo que hacemos en medio de esta enorme ciudad parece insignificante; si aún cada uno de nuestros hermanos en las iglesias del norte se convirtiera en misionero y se nos uniera; todavía sería mucho el trabajo por hacer. El Señor nos dice: Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría (Ecle. 9:10). Dios no nos pide que hagamos algo imposible; pero lo que hagamos, lo hemos de hacer con todas nuestras fuerzas, y cuando estas lleguen a su límite Dios hará el resto, lo que sólo Dios puede hacer. No sé por cuánto tiempo más nos quiera Dios aquí, ni quien continuará esta obra cuando Dios nos remueva; pero mientras tiene otra cosa  para nosotros diré como Josué: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”  (Josué 24:15).

 

       Hablar de misiones es una cosa, ayudar en las misiones es bueno y necesario, pero estar en las misiones es una bendita locura. Los que prometieron orar ya lo olvidaron; los que empezaron a dar, ya se cansaron; pero Dios es fiel. Si Dios te está llamando, considérate privilegiado y respóndele. Aunque tal vez tu campo misionero es justo donde estás, porque miles de migrantes están llegando a nuestro país; sólo es cuestión de levantar la vista y mirar los campos, que ya listos para la siega.

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C a p a c í t a t e

Por Ana Guayante Rivera

     El sonido de la lluvia me despertó y al abrir los ojos la sensación de apenas haberlos cerrado minutos antes hizo que me percatara que habían pasado sólo un par de horas desde que me dispuse a dormir.

     Con el entusiasmo, el hámster en mi cabeza seguía activamente moviéndose; así que decidí ponerme en pie y acercarme a la ventana para observar con cuanta delicadeza Dios estaba dejando caer las gotas de agua para tocar cada flor, cada árbol y ver pequeños ríos correr por la tierra buscando un cauce para jugar caprichosamente con los animalitos que encontrarían a su paso; oh… pero escuchar el canto alegre de los pajarillos dando gracias al Creador por esta lluvia me volvió a la realidad, a ponerme en acción y continuar planeando este viaje que ya debía prepararse.

     Después de pasar un tiempo en meditación y convivencia con el Espíritu de Dios en oración busqué en los contactos de mi celular el teléfono de mi Pastor Adiel; con quien la noche anterior habíamos estado hablando ─durante una rica cena que preparó su esposa y acompañados por las risas de sus pequeños─ sobre organizar un viaje de corto plazo a la Sierra de Oaxaca, a las localidades de Llano Palmar y Cerro Clanes a horas de camino de la base misionera desde donde se había solicitado apoyo con trabajo de atención y educación de Salud.

     Como siempre cada viaje provoca una explosión de emociones, ideas, entusiasmo dentro de mí, del equipo de trabajo misionero y de la iglesia entusiasmada por esta nueva actividad.

     Después de trabajar gran parte de la noche pude formular una propuesta de viaje. Deseaba compartirla con mi Pastor para ponernos   en acción e iniciar con todos los preparativos, teníamos justo 12 meses para hacer un buen trabajo de planeación, preparación, capacitación y levantamiento de fondos siendo la mayoría del equipo misioneros bivocacionales y autosustentables.

     Al estar a punto de hacer la llamada me percaté que era muy temprano y decidí ponerme mis tenis, rompevientos y salir a correr para seguir recibiendo de Su Espíritu la iluminación necesaria. Como acostumbraba a decir mi abuela: “Dios me habla corriendo” no sé si así lo decidió Dios conmigo o lo escuchaba tanto que aprendí a buscar lo mismo y sucedió en mí también. Creo que al final de este día charlaré con ella para compartirle este nuevo proyecto y sea ella nuestra primera guerrera de oración desde donde está entregando “tutis” con el abuelo.

     Ciertamente fue una corrida extraordinaria disfrutando de la lluvia caer en mi cara e imaginar como nos ama Dios, aun cuando estamos lastimando la creación que hizo para nosotros y los ecosistemas deben luchar por mantener el equilibrio a pesar de la contaminación, sin embargo Dios todo lo hizo bueno. Un rico y nutritivo desayuno y ya podré hacer las llamadas.

Daniela:

Hola Pastor Adiel, buenos días ¿cómo amanecieron?

Pastor:

Buenos días Daniela nosotros bien; agradecidos a Dios por la lluvia y listos para llevar a los chicos a la escuela. Sabes esperaba tu llamada pues sé que estás más que lista para iniciar con los preparativos del próximo viaje misionero de la iglesia.

 

Daniela:

Sí, sí Pastor, gracias; aquí ya lista. Anoche trabajé un poco en la planeación y la agenda de preparación.

Considero que tenemos justo 12 meses para prepararnos y tener todo listo para lograr un servicio de acuerdo a lo que Dios quiere de sus hijos.

Sabe, estaba pensando en que cuando hagamos la invitación a las personas de las que hablamos anoche y la convocatoria a la iglesia habrá un buen número de hermanos dispuestos a participar en orar, dar e ir.

Lo más importante es que ya tenemos los lugares a donde ir: Llano Palmar, Cerro Clanes y sabe que las comunidades de Jalatengo y Juquilita están cerca también, pudiéramos pensar en cubrir más territorio confiando que Dios proveerá todo lo necesario para ello (médicos, equipo técnico, enfermeras, maestros, etc.).

Bueno pastor Adiel, ya contamos con el lugar y la fecha, de acuerdo a nuestra base misionera podrían recibirnos justo dentro de 12 meses a partir de hoy, lo cual es suficiente para hacer una buena organización y cubrir todas las necesidades. Con esto en mente podemos empezar a trabajar en el presupuesto del viaje. ¿Cómo ve?

 

Pastor:

Claro que sí hermana, siempre siendo proactiva y yo ─después de que hablemos─, me comunicaré con la base misionera en Oaxaca para calendarizar el viaje, sé que les dará mucho gusto recibir al equipo.

 

Daniela:

Bien Pastor, sé que toda la iglesia está comprometida en orar, enviar e ir, así que esto hace más sencillo el trabajo de preparación.

Voy a terminar el calendario de reuniones y sugiero, Pastor, que programemos unas 10 reuniones de equipo de trabajo, donde veremos las siguientes actividades:

  • Llamado y confirmación del equipo y la preparación espiritual. Como platicamos anoche en la rica cena de su esposa… invitar a los hermanos del equipo de salud y adicionalmente hacer la convocatoria a la iglesia en general para que  podamos fortalecer el equipo con hermanos de apoyo en atender a las personas, niños, pláticas, testimonios, consejería, etc.

  • He pensado en la hermana Naomi como apoyo para desarrollar el calendario de Oración y ayuno continuo del equipo.

  • Tenemos la ventaja de que en la base misionera podemos obtener toda la información necesaria sobre los detalles de las comunidades, su estructura poblacional, sociedad, política, noticias relevantes, la geografía del lugar, cultura, dialectos; etc. todo lo que nos toca aprender y conocer ya que nosotros somos los extranjeros y vamos a servir tal cual uno de ellos.

  • Vi anoche mismo unas alternativas de vuelos con hermano Evans y él está dispuesto a apoyarnos en coordinar la logística del viaje tanto de ida como de regreso, transportes/traslados en campo, estancia, alimentos.

  • Los testimonios personales y preparación formal también estarán incluidas en una de estas reuniones. Ya le haré llegar la agenda de cada reunión.

  • La hermana Anita Abigail, se ofreció hace una semana como voluntaria para elaborar el calendario de devocionales diarios para usará el equipo cuando esté allá en el campo.

  • Con respecto al presupuesto pudiéramos utilizar el formato ya elaborado en los viajes anteriores, ahí viene todo lo que ocupamos: gastos de transporte ida y vuelta, alimentos, materiales, equipo, ofrendas, etcétera y pudiéramos añadir un 10% para gastos imprevistos.

 

Bueno Pastor creo que ya le he tomado de su tiempo y el día corre, continuaré con estos preparativos después de mi día de trabajo. Me dio gusto saludarle, saludos a la familia.

 

Pastor:

Sí claro, hermana Daniela; que tenga un excelente día laboral y yo me dispondré a hacer las llamadas correspondientes a la base misionera.

 

 

Esa misma noche:

Que día tan productivo de trabajo, bien; Dios ahora me dispongo a preparar la agenda para la junta informativa.

 

La junta informativa puede ser en el siguiente domingo misionero; ahí ya podemos llevar preparada las respuestas a las posibles preguntas de aquellos hermanos que estén interesados en ir, dentro de las más importantes:

 

¿Quiénes serán los líderes/coordinadores del equipo? 

 

¿Cuál es el propósito del viaje y qué ministerio(s) se estarán llevando a cabo?

 

¿Cuáles son las fechas exactas del viaje?

 

¿Cuánto va a costar el viaje por persona?

 

Si van a recaudar fondos como equipo, ¿cómo lo harán?

Algunas ideas:

a. Venta de comida (dentro o fuera de la iglesia)

b. Venta de garage (bazar)

c. Kermés

d. Servicio de envoltura de regalos en un centro comercial

e. Cuidado de niños

f. Trabajo en hogares

g. Lavado de carros

 

¿Cuántas personas pueden ir en el equipo?

 

¿Desde qué edad hasta qué edad pueden asistir al viaje?

 

¿Dónde se hospedarán?

 

¿Cómo se transportarán al lugar de ministerio y de regreso?

 

¿Quién se encargará de conseguir/preparar los alimentos?

 

Si es necesario, ¿habrá traductores disponibles para los diferentes dialectos?

 

¿Qué harán en el caso de que alguien se accidente o se enferme de gravedad durante el viaje?

 

¿Qué otros recursos o materiales se necesitarán durante el viaje?

 

¿Quién proveerá estos materiales/recursos?

 

¿Qué equipaje deberán llevar?

 

Ohh, es importante extender las solicitudes para que las llenen los interesados en el viaje y que pasen por el proceso de selección, y mencionarles la gran importancia de prepararse espiritualmente todo el equipo, y toda la iglesia, quienes somos parte del reino.

 

Ya sólo quedaría pendiente trabajar en la cultura; ver los detalles de salud y recomendaciones generales. Mmmm creo que por ahí tengo información del viaje anterior.

 

Listo lo encontré; a ver voy a revisarlo….

 

Es importante que todo el equipo aprenda lo siguiente:

1. Reconocer y aceptar las diferencias culturales, no debe estar constantemente  comparando todo con su ciudad de origen.

2. Conocer las reglas culturales – hay algunas señas o sonidos que son inapropiadas en ciertas culturas. Preguntar cuáles son y evitarlas.

3. Evitar hablar de la política

4. Hacer todo lo posible por hablar palabras importantes de su dialecto, frases básicas como saludos, algunos versículos, cantos, etc.

5. Respetar su historia y sus tradiciones. Aun si las reglas culturales o en la iglesia no concuerdan con las de tu cultura o iglesia, respeta la cultura a la cual vas.

 

En los próximos meses tengo que investigar con mis hermanos de la base misionera y con los hermanos que nos recibirán todos los detalles respecto al servicio esperado por el equipo:

 

 

1. ¿Qué es lo que realmente necesitan qué hagamos como equipo?

2. ¿Cuál es la historia del avance del evangelio en su comunidad?

 

3. ¿Qué tipo de ropa deben usar los hombres y las mujeres mientras están trabajando?

 

4. ¿Hay reglas en cuanto al vestido y accesorios en mujeres y varones?

 

5. ¿Cuál es su costumbre en cuanto al saludo entre hombres y mujeres, mujeres y mujeres, hombres y hombres, ancianos y jóvenes?

 

6. ¿Cuál es la gastronomía en general?

 

7. ¿ Ha habido trabajo misionero anteriormente?

 

8. ¿Cuánto tiempo duran los sermones normalmente?

 

9. ¿Cuál es la posición cultural de la mujer? ¿Qué le es permitido y no en el contexto de la sociedad y la iglesia?

 

10. ¿Está bien si llevan pequeños regalos para los anfitriones? ¿Hay alguna situación cultural en este aspecto de la cual necesitan saber?

 

11. ¿Habrá algún problema con el gobierno o la cultura con los materiales para el ministerio que van a llevar?

 

 

CUESTIONES DE SALUD

1. La condición del agua, si es potable o no.

2. Si hay alimentos que no están pasteurizados, filtrados o desinfectados, advierta al equipo para que tengan cuidado en este aspecto.

3. Prepárense para una emergencia médica – lleven un buen botiquín.

4. Tengan cuidado con el sol, especialmente si estarán trabajando a la intemperie. Lleven bloqueador, sombreros y lentes oscuros (esto debe ser consultado con los anfitriones).

Ahhhh que bien creo que ya está todo lo más necesario para iniciar, sólo falta agregar las solicitudes que están en mi escritorio, ya que del viaje pasado quedaron algunos formatos disponibles, la lista para empacar, la lista de entrega de documentos y la lista de entrega de depósitos para los que vayan abonando.

Bien, ahora sí, la llamada a la abuela, sé que se pondrá feliz y como siempre haremos oración pidiendo dirección del Eterno.

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N i ñ o s    e n     A c c i ó n 

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El Comienzo de Algo Nuevo

Por: J. David Pérez

“Usted puede dar sin amar, pero no se puede amar sin dar”. Ammy Carmichael

     Me impresiona esta frase, me hace recordar el hecho de dar al Señor nuestro tiempo, nuestra fuerza, nuestros recursos. Damos al Señor todo esto, porque lo amamos, darle al Señor es parte de nuestro deseo, así como ser parte del anhelo de su corazón. Sabemos lo importante que es para Dios llevar el evangelio a toda criatura.

     Los niños de la Iglesia Metodista Libre “Los Encinos”, de Nogales, Sonora, durante meses estuvieron preparándose con base en el estudio de la palabra, en testimonios y conociendo biografías para realizar un viaje misionero. Cada sábado iban con el corazón dispuesto, la biblia junto a sus cuadernos en sus mochilas. Aprendían sobre la importancia de las misiones y cómo ellos a temprana edad podían ser parte.

     Pasado el tiempo se preparó un viaje misionero a una de nuestras misiones llamada “Emmanuel”. Esta congregación se encontraba en ciudad pequeña llamada Imuris, Sonora, México, era una congregación pequeña con pocos miembros. Cuando fue asignada al Pastor Joel, nos dimos cuenta que no había ni una sola persona, domingo tras domingo no mirábamos a nadie. Con mucha fe decidimos preparar un viaje misionero del ministerio de niños “Rayos de Luz”. Cuando los niños se enteraron comenzaron a orar. Dios, conociendo las necesidades, puso en el corazón de una persona el llevar útiles escolares, después otras personas se enteraron y quisieron apoyar de la misma manera. Fue asombro ver que juntamos más de 50 mochilas con útiles escolares. Estábamos listos para poder dar algo a la comunidad en el amor de Cristo.

     Llegó el día, los niños abordaron el autobús, los adultos nos acompañaban en otros vehículos, entre risas y comiendo burritos llegamos al destino. Los grupos se dividieron y todos los niños junto con los adultos salieron a llevar invitaciones a cada una de las casas de alrededor de la iglesia. Pasadas las horas vimos como mucha gente vino para recibir el apoyo. Los niños emocionados repartían útiles y oraban por las personas, imponían sus manos para orar e interceder por aquellas personas tanto niños como adultos de la comunidad.

     Después de ese día, en la iglesia comenzaron a llegar personas. Recuerdo una canción, específicamente la parte que dice: La sequía terminó. Dios es quien merece toda la gloria, sin embargo a través de los niños llevó su mensaje con ternura. Ahora tenemos muchos niños dispuestos a ir cada Domingo a apoyar a la misión de Imuris.

     ¿Qué pasaría si dejáramos ir a los niños en las manos de Dios? ¿Qué más puede hacer Dios con ellos? Sólo podemos contestar estas preguntas si le decimos: -Si Tú los llamas los dejaré ir a Ti, les apoyaré para enseñar tu ley y servirte en llevar el evangelio.

     Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Marcos 16:15

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     Hay mucha diferencia de opiniones con respecto al método de Jesús. Se dice que una de las virtudes que distingue a los grandes teólogos, es su capacidad de comunicar de manera muy sencilla, las verdades teológicas complicadas de la palabra de Dios.[i] Esta virtud fue un claro distintivo de nuestro señor Jesús. Podemos identificar el modelo misionero de Jesús, en la forma de un sencillo método de cuatro pasos; que podríamos resumir de la siguiente manera: Mira como lo hago, hagámoslo juntos, tú lo haces y yo te veo, ahora hazlo tú solo. [ii]

       En un mundo tan complicado como el nuestro el día de hoy, que está tan acostumbrado a describir  las   cosas   que   valen   la   pena   como "Difíciles de en-

A r t í c u l o      P r i n c i p a l 

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tender o alcanzar”; el método de Jesús   se   distingue  por  su  sencillez  y  sentido  lógico[iii]; es curioso identificar en este método todo el sistema de liderazgo, alcance, formación y crecimiento, que implementó por tres años nuestro señor Jesucristo.

     En porciones bíblicas de los evangelios, puede observarse la insistencia de Jesús para que los discípulos hagan cosas por sí mismos; y podemos rastrear la mayoría de estas, sobre el tercer año del ministerio público de Jesús (el año de oposición). En realidad sus tres años de ministerio (inauguración, popularidad y oposición), son un ejemplo práctico de la ejecución de su método; el método de Jesús requiere la compañía del líder sólo para las tres primeras etapas, luego es la compañía del Espíritu Santo la necesaria para dar poder y osadía a la iglesia, para que haga su tarea, completar el proceso y continuar haciendo rodar la rueda que Jesús se encargó de activar.

     Dentro de los criterios para la misión de la iglesia evangélica moderna, hay distintas afirmaciones que deben identificar la filosofía correcta: el trabajo arduo, el amor, el conocimiento doctrinal, la estrategia, la preparación académica, el trabajo en equipo, la gracia del Espíritu Santo, el evangelismo multitudinario, el ministerio uno a uno, la preocupación social, la teología práctica, la estructura organizacional, el financiamiento, etc.

     Piensa un poco en lo que he dicho hasta este momento...  ¡La idea de Jesús es la Gran Idea!  Piensa en todo ese entretenimiento que hemos desarrollado por tantas décadas y que: ¡Todavía seguimos buscando el “Método Correcto”!

     Jesús nunca habló de su método en forma sistematizada; Él lo diseñó para que fuera una simple forma de hacer las cosas y que se desarrollara de manera natural;[iv] nadie fue educado en tal sistema, sólo fue algo que los discípulos repitieron. De tal forma que Jesús dedicó su tiempo a sólo 12 personas... de las que dos lo traicionaron, el resto huyó y en el culto más importante de la historia (en Pentecostés) de 500 seguidores, sólo asistieron 120 a ese aposento alto... ¿Dónde estaban los otros 380?  

     Si evaluamos la labor pastoral de Jesús con base en los resultados, según los estándares de nuestros días; no podríamos otorgar la calificación máxima. Pero sin duda tuvo la excelencia de calificación, cuando hablamos en términos de su resurrección y al establecer su filosofía ministerial; y esto fue así, porque esa fue su intención. Lo que yo hago tu no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después (Juan 13:7) dijo Jesús; Y uno de sus mejores imitadores dijo también: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo (1 Corintios 11:1).

     Vamos a describir de manera más clara el método de Jesús y luego señalar de manera sencilla un par de puntos:

  1. En el primer paso, Jesús ponía el ejemplo haciendo las cosas a la vista de los discípulos.

  2. En el segundo paso, Jesús invitó a los discípulos a hacer las cosas junto con Él.

  3. En el tercer paso, Jesús encausaba a los discípulos en hacer las cosas mientras Él observaba a manera de coach.

  4. En el cuarto paso, el discípulo estaba listo para hacer las cosas por sí mismo, y probablemente empezar la repetición del método con otras personas.[v]

 

     Piensa un poco en Jesús y su método, aunado a su soberanía y omnisciencia; y que incluye un absoluto pre conocimiento...     ¡ÉL NOS ENSEÑÓ LA MEJOR MANERA!

     Y funcionó los primeros años, hasta que empezamos a complicarnos la vida.

     El crecimiento fue sostenido por los siguientes 250 años, de manera que el mundo romano de ese tiempo fue derrotado por el poder del evangelio. El fuego del más grande de los avivamientos que el mundo ha visto fue el que se vio en esas tierras durante el periodo que reconocemos vivió la “Iglesia Primitiva”.[vi] Hasta que la institucionalización de la iglesia misma terminó por distraer y ahogar el precioso movimiento de Dios.

     Sí, era un mal necesario... la clave es encontrar la manera de organizarnos de manera adecuada, conservando los principios y prácticas sanas del evangelio, sin dejar de ser un movimiento fresco con dependencia en el mover del Espíritu Santo.

      El principio es muy sencillo: Cada uno gane a uno, cada uno enseñe a uno y cada uno impulse a uno.

     ¿Ya hiciste la cuenta?  Si cada uno gana y prepara a uno en el espacio de un año... ¿En cuántos años alcanzamos a toda la población mundial?  

     La población de ese tiempo pudo haberse superado en menos de 25 años; es un dato curioso que la población actual de nuestro mundo, sólo sería superada en el año 33 (poco más de 8’500 millones) y no te culpo si como buen premilenialista ves algo escatológico aquí...

     CONCLUSIÓN:

     Wesley y los metodistas observaron un principio y filosofía ministerial en el método de Jesús, que nosotros no debemos olvidar... Jesús era un teólogo práctico y Wesley junto con los metodistas lo fueron también[vii]... al igual que Jesús nosotros no debemos olvidar, que además de buena doctrina, debemos poner en acción lo que sabemos...

            Y TÚ...   ¿YA GANASTE UN ALMA PARA CRISTO ESTE AÑO?

 

[i] Byron Forrest Yawn, “Clavos bien clavados”, Daniel Meneo (Grand Rapids, Michigan EUA: Editorial Portavoz 2012) p. 56-57

[ii] Dr. Donald C. Nagle, “Entrevistado por Ramón Ross”, 3/Abril/2019, Papalote, Ensenada, Baja California, México                                                                                                                                                                                           

[iii] Ken Blanchard y Phil Hodges, “Un líder como Jesús”, Eugenio Orellana (Nashville Tennesse, EUA: Editorial Grupo Nelson 2012) p. 119-133

[iv] Ibid. P. 119-120

[v] Dr. Donald C. Nagle, “Entrevistado por Ramón Ross”, 3/Abril/2019, Papalote, Ensenada, Baja California, México                                                                                                                                                                                           

[vi] Obispo Joab Lohara, “Análisis de la década de la cosecha: fuego, emoción y metodismo libre”, J. Rodrigo Lozano (Davao Filipinas: Junta de obispos de la Iglesia Metodista Libre, 2017) p. 5, 14

[vii] Clergy Education, “La Teología de Juan Wesley”, (Kansas City, USA: Nazarene Publishing House, 2002) p. 29

Por:   Pbro. Ramón Ross R. ThM

 

S e r e s   c o n   M i s i ó n

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Por: Pbro. J. Joel Lozano E.

     La Gran Comisión es mucho más amplia de lo que pensamos. Abarca múltiples verdades que vamos a ir descubriendo para nuestro provecho. Es importante entender, desde el principio, que los acontecimientos que vamos a estudiar abarcan un periodo de cuarenta días. En ellos, el Señor se apareció en diferentes ocasiones a los discípulos, y les impartió varias enseñanzas (Hechos 1:3). Todas ellas relacionadas con los principios que operan en el Reino de Dios.

     Los cincuenta días que transcurrieron desde la resurrección del Señor Jesucristo, hasta el día de Pentecostés, se dividieron de la siguiente forma: de la Resurrección hasta la Ascensión, pasaron cuarenta  días;  de  la  Ascensión  hasta el día del

Pentecostés, hubo 10 días. Durante los primeros cuarenta   días   Jesús  quiso  dejar  constancia  y mostrar con toda claridad a sus discípulos lo que  había sucedido. La resurrección de Jesús tenía que quedar bien clara, puesto que hasta algunos de los discípulos la pusieron en duda durante un tiempo. Los enemigos la atacarían con fuerza. Por todo ello, Jesús se apareció durante este tiempo (1 Corintios 15:5-8). Vamos, pues, a enlazar y ordenar los acontecimientos, las enseñanzas de Jesús y los mandatos que dio a sus discípulos para que llevaran a cabo la Gran Comisión.

La Gran Comisión aparece en los cuatro evangelios y en el libro de los Hechos. No aparecen todos los detalles en uno sólo de los evangelios, sino que todos juntos forman la totalidad de los ingredientes de que está compuesta. Los pasajes que vamos a tener como base en cada libro son los siguientes: Mateo 28:16-20; Marcos 16:14-20; Lucas 24:44.53; Juan 20:19-23; 21:15-17 y Hechos 1:1-11. En dos de los pasajes (Mateo y Juan) aparecen los acontecimientos de los primeros días después de la resurrección. En los tres restantes aparecen al final de los cuarenta días que tardó el Señor en ascender a los cielos (Marcos, Lucas y Hechos).

A raíz de la muerte de Jesús, los discípulos se llenaron de duda, incredulidad y temor (Mateo 28:17; Marcos 16:14; Lucas 24:36-43; Juan 20:19) por todo lo que había acontecido en Jerusalén. Dicha experiencia los llevó a no creer cuando escucharon la noticia de que Jesús había resucitado. No olvidemos que el temor hecha fuera la fe y la confianza, y atrae sobre nosotros la incredulidad. Cuando Jesús se presenta por primera vez entre ellos les saluda diciendo “paz a vosotros”, cuando estaban sumidos en el temor. La paz de Dios hecha fuera el temor de nuestros corazones y prepara el camino para la llegada de la fe. Después de esta experiencia reconfortante que Jesús les transmite a los suyos, ahora les abre el entendimiento. Con el corazón lleno de temor la mente se cierra, y nos impide entender las cosas de Dios. Este era el estado de los discípulos de Jesús. No podían comprender lo que había pasado porque sus vidas estaban llenas de temor. El Señor les libró del temor y les expuso las Escrituras de tal forma que su entendimiento se abrió, y por fin pudieron comprender.

No cabe duda de que el Señor tenía un propósito muy concreto con estas pruebas: que sus discípulos no tuvieran ni rastro de duda de la resurrección y las consecuencias que se derivan de ella. Jesús no escatimó nada para hacerles comprender, a sus futuros testigos de lo que habían visto y oído; que las profecías se habían cumplido delante de sus ojos. Jesús lo hizo de tal manera, que en la mente y en los corazones de sus discípulos no quedó ni una sombra de duda acerca de la resurrección del Mesías. En el libro de los Hechos vemos cómo dieron testimonio con gran poder de esta verdad: “Jesús ha resucitado”. Este es el mensaje central del evangelio, de ahí que el Hijo de Dios dejara constancia plena de ello. Los discípulos no iban a quedarse solos, sino que Jesús mandaría la promesa del Padre, o sea, el Espíritu Santo, para que estuviera con ellos para siempre. Deberían esperar su llegada en Jerusalén, y no salir antes de recibir el poder de Dios que les capacitaría para llevar a cabo la obra que se les había encomendado. Este es un aspecto central y de máxima importancia para llevar a cabo la Gran Comisión. Sin el Espíritu Santo la obra se hace infructuosa, estéril e imposible.

Después de su obra acabada, Jesús recibió un nombre que es sobre todo nombre. Recibió toda autoridad en el cielo y en la tierra. En esa autoridad y en ese nombre debían moverse y actuar los discípulos, siendo los embajadores del Reino de Dios. El nombre de Jesús ha sido dado a la iglesia para que siga realizando las obras de Jesús en la tierra (Juan 14:12-14) la iglesia de nuestros días tiene que descubrir y saber usar la autoridad del Nombre de Jesús. Es un aspecto de vital importancia para llevar a cabo la gran comisión.

Una vez que los discípulos han sido bien equipados con la fe, la revelación de las Escrituras, el Espíritu Santo y la autoridad de operar en el Nombre de Jesús, están suficientemente preparados para salir. Jesús es el que da la orden: ¡Id! Los discípulos son enviados como el Padre envió al Hijo. Esta orden tiene el respaldo de todo el cielo; toda la Deidad está involucrada en ella. ¿A dónde les envió el Señor? ¿A dónde nos envía hoy? A toda criatura (Marcos 16:15), a todas las naciones (Mateo 28:19 y Lucas 24:47), a todo el mundo (Marcos 16:15 y Hechos 1:8).

Jesús no dejó ningún cabo suelto. Les dio las instrucciones bien específicas y concretas (Hechos 1:1-2). Algunas de las instrucciones claras que el Maestro dio a los suyos es que predicaran y enseñaran El Arrepentimiento (Lucas 24:47; Hechos 2:38). Este fue el mensaje de Juan el Bautista, también fue el mensaje de Jesús al inicio de su ministerio y era el primer punto de predicación para los discípulos. Pedro lo predicó el día de Pentecostés y Pablo lo publicó en todo lugar.

En segundo lugar, debía enseñar con toda claridad El perdón de pecados. Al predicar el evangelio, los discípulos ponían en las personas la obligación de arrepentirse, y como consecuencia de ello, quedar libres de sus pecados por el Nombre de Jesús. Es en ese sentido que los apóstoles tenían en sus manos la llave para perdonar los pecados, o para retenerlos. De su obediencia al mandato del Señor dependía el que las personas recibieran el perdón o no (Romanos 10:13-15). Por otro lado, es necesario que el oyente reciba el mensaje de la Palabra de Dios, de lo contrario queda fuera de ser alcanzado por la gracia de Dios (2 Corintios 2:14-17).

La tercera instrucción tiene que ver con La obra de salvación en Jesús. La obra completa de Jesús limpia tus pecados y despeja el camino al Padre Celestial (Juan 14:6). La obra de Jesús nos da la seguridad de haber sido hechos salvos, y con ello, la garantía de la vida eterna. El Señor fue muy claro en el caso contrario (Juan 3:17-21). Esto fue lo que predicaron los apóstoles (Hechos 13:46; 17:30; 24:25).

Llevar a cabo la Gran Comisión no era, ni es, ir por todas partes predicando el evangelio y ya está. El Señor les dio un plan muy específico y concreto: Hacer discípulos (Mateo 28:19) Tenían que reproducir sus ministerios en otros discípulos que siguieran la obra continuamente. ¿Cómo debían hacerlo? Bautizándoles y ensenándoles. Bautizándoles: este es el siguiente paso a la conversión para ser formado como un discípulo de Jesús. Ensenándoles: debían enseñar lo que ellos mismos habían aprendido de Jesús, no sus propias ideas u opiniones; sino las enseñanzas claras del Reino de Dios. Nosotros las tenemos recogidas en el Nuevo Testamento, y junto con el Antiguo, son la base de nuestra fe.

Al dar el mandato a sus discípulos de predicar el evangelio a toda persona, dejó en claro que no estarían solos. Jesús no les dejó abandonados a su suerte. El Señor ha cuidado todos los detalles. Él mismo estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo. El Espíritu Santo vendría como Ayudador y Consolador, siendo así nuestro “Paracletos” – ‘uno llamado al lado para ayudar’. Y como vemos en la maravillosa historia de los primeros cristianos, pronto descubrieron todo el potencial que llevaban consigo cuando empezaron a caminar en obediencia a la Palabra (Marcos 16:19-20). Antes de dejarles, el Señor les bendijo, dándoles las últimas palabras de ánimo para que pudieran realizar la misión con gran éxito.

B o l e t í n    M i s i o n e r o

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Por: Obispo Rosario Castro

Garibaldi

Es un privilegio saludar a todo el pueblo Metodista Libre mexicano través de este medio.

      El boletín misionero o de la Comisión de Misiones tiene el propósito de estar en contacto e informando de lo que está pasando en el pueblo Metodista Libre de México, con el avance de las misiones e iglesias.

      Me es un privilegio como obispo, poder llegar a cada uno de ustedes por este medio, tenemos misiones en las diferentes conferencias y distrito misionero, la Conferencia del Pacífico tiene una misión en Guadalajara con un buen desarrollo, iglesias establecidas plantando iglesias hijas como Encinos en Nogales, tiene las misiones de Ímuris y La Mesa y están haciendo contacto con una etnia en Oaxaca; Nogales Manantial de Vida plantando una nueva Iglesia; Culiacán también es un punto  evangelístico, asimismo Ciudad Obregón, Sonora y además han enviado una misionera a Ecuador.

    La Conferencia del Norte, tiene un misionero en Guanajuato en San Luis de la Paz, con el  hermano Abelardo Guerrero buscando como plantar una iglesia juntamente con su familia; tiene la misión Maná en Torreón, hija de la primera Iglesia; una misión en San Pedro su nombre es “Sol de Justicia”, hija de la Iglesia primera y un proyecto evangelístico en Ciudad Juárez, Chihuahua.

    Conferencia de Baja. Tiene 3 misiones en Oaxaca: En Mitla, misionero Diego Hernández; en Chapultepec, misionero Cenen Ruiz; en Barrio de Ceniza, Beni Ruiz. En Baja California Sur: en Vizcaíno, misionero Lázaro Ruiz; en Baja California Norte: en Benito García, misionero Javier Hernández; en Nueva Era, misionero Julio Núñez hijo. Este trabajo ha sido de 8 años la mayor y la menor de 3 años.

   Distrito Misionero Centro y sur de México. En Apizaco Tlaxcala, misionero José Guadalupe Zempoalteca; en San Pedro Tenango Guanajuato, misionero Joel Moreno y en Cuernavaca se atiende de México la primera iglesia.

    Este es un resumen en general de nuestras misiones y proyectos evangelísticos, esperamos que Dios amplíe nuestra visión y alcance de los perdidos, que es nuestra misión y trabajo, estoy contento con lo que se ha logrado mas no estoy satisfecho, comprometámonos con mayor fuerza y una mayor entrega., bendiciones a todos y marchemos adelante.

E n f o q u e

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Por  qué 

EMisión

Por Rocío Luevanos

      El nombre “EMisión” nace a partir del significado de la palabra que se refiere entre otras cosas a difusión, manifestación o lanzamiento, lo cual nos lleva al sentido que queremos lograr con la revista, emitir el mensaje del evangelio.

      Las palabras "misión" y "misionero" están entre las más repetidas y conocidas en nuestro vocabulario evangélico.  Se dice frecuentemente que "misión" significa llevar las buenas nuevas a otras culturas y naciones, lo interesante es que en la biblia sólo se utiliza el verbo “enviar” o “enviado” (persona que lleva un mensaje o ejecuta una comisión por encargo de otra) para ligar toda clase de tarea a la que Dios envía a sus siervos y siervas.

   Existe un término hebreo Shaliah (el cual significa emisario o agente enviado) para designar a todos los enviados, quienes además mostraban su autoridad como representantes de Dios, el término porta la idea de autorización divina a los que son comisionados por Jesucristo para emitir su mensaje.

     Al elegir el nombre EMisión para la revista, queremos representar con las Letras Mayúsculas E (Evangelismo, Etnias) y M (Misiones, México).

Por: Rocío Luevanos